Piezas destacadas

COLGANTES o CUENTAS DE COLLAR sobre caracolas marinas
El Zambo (Novelda, Alicante)

Colgantes El Zambo

Colgantes o cuentas de collar procedentes del yacimiento de El Zambo, conservadas en el Museo Histórico-Artístico de Novelda.

Los colgantes o cuentas de collar que presentamos con motivo de la Pieza Destacada, son dos piezas muy especiales del Museo Histórico-Artístico de Novelda, conservadas y expuestas al público en la Vitrina nº3, aunque por su pequeño tamaño y aspecto blanquecino, tras la pérdida del color original, pasan frecuentemente desapercibidas para el visitante.

Se trata de dos “caracolas marinas” o moluscos gasterópodos pertenecientes a la familia de las Cypreas, perforadas intencionadamente en la parte superior de la concha para el paso de un hilo, cuerda o cualquier otro elemento de suspensión, con motivo del adorno personal del colectivo humano que habitó, hace más de 4.000 años, el antiguo poblado de la Edad del Bronce de El Zambo, sobre la cima y laderas del cerro situado en el margen derecho del río Vinalopó, en el linde municipal entre los términos de Novelda y Monóvar (Navarro Mederos, 1982: 52-54; López y Ortega, 1991: 42). Un conocido y excepcional yacimiento arqueológico de nuestra provincia, habitado posteriormente en época tardorromana y paleoandalusí durante los siglos VIII-X (Galiana y Roselló, 1988: 73; Gutiérrez, 1986 y 1996).

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Vista general del yacimiento de El Zambo (Novelda, Alicante)

En la actualidad, las Cypreas constituyen uno de los grupos de seres vivos de ámbito marino más buscados y cotizados entre los coleccionistas de conchas o malacólogos, destacando por sus variadas formas, por sus llamativos colores y por el lustre o brillo que presentan los caparazones. Objetos que, como no podía ser de otra manera, desde la Prehistoria llamaron siempre la atención de nuestros antepasados, adquiriendo un especial valor entre todas aquellas conchas que se recogían en las cercanas costas de nuestra geografía, hablándonos en este sentido del carácter social y económico que siempre han tenido, sin olvidar que, desde el punto de vista arqueológico, se trata de un tipo de piezas de gran interés, dada su simbología, significado y función (Barciela, 2015).

En vida, este grupo de gasterópodos vive bajo rocas, entre el metro y los sesenta de profundidad, siendo los únicos que pueden sacar las partes blandas de su cuerpo para recubrir, frotar y limpiar la superficie de la concha, y de ahí el singular brillo de todas ellas. En la actualidad, en las costas del levante peninsular existen hasta cuatro especies de moluscos similares a los conservados en nuestro Museo.

Malaco Mediterr

Cypreas actuales procedentes de las costas de Alicante y Murcia. Referencia web: Malacología Mediterránea.

Las dos más comunes son Erosaria spurca (Linneaeus, 1758) y Lurida lurida (Linneaeus, 1758), distinguibles fácilmente por su tamaño y llamativa coloración. Erosaria spurca es la más pequeña de todas, oscilando los ejemplares adultos entre los 20-30 mm. de longitud, variando frecuentemente su aspecto exterior en función del hábitat, tanto en la forma como en el color, siendo características las manchas intensas que decoran total o marginalmente la parte superior de la concha sobre la tonalidad de la base. Por su parte, Lurida lurida presenta un tamaño comprendido entre los 30-45 mm., alcanzando en ocasiones incluso los 60 mm., de longitud. De color uniforme, entre melado claro a marrón oscuro, destacando las manchas oscuras presentes sobre los extremos distales, a la altura de la parte superior de la boca. Menos frecuentes son Schilderia achatidea (Gray in G.B. Sowerby I, 1837), localizada sobre todo en torno al Mar de Alborán; y Zonaria pyrum (Gmelin, 1791), característica por su llamativa coloración roja o anaranjada. Cypreas que en la actualidad están incluidas en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y del Catálogo Español de Especies Amenazadas según el Real Decreto 139/2011 de 4 de febrero de 2011 (BOE, 46. Madrid, 23 febrero de 2011).

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Conjunto de piezas ornamentales procedentes de El Zambo. Museo Histórico-Artístico de Novelda, Vitrina nº 3.

Desde el punto de vista morfológico, los colgantes o cuentas de collar procedentes de El Zambo de Novelda, inventariadas con las signaturas S-33 y S-34, corresponden a ejemplares de Erosaria spurca, presentando simultáneamente una longitud de 25’7 y 24’5 mm.; una anchura de 16 y 15’6 mm; y una altura de 9’5 y 13 mm., conservando todavía, en el primer caso (S-33), las porosidades o hendiduras que tienen muchas conchas de esta especie sobre el margen lateral, aunque se trate este de un ejemplar incompleto.

En la Vitrina nº 4 del Museo también se pueden observar otras dos piezas similares a las de El Zambo, procedentes en este caso del yacimiento de El Tabaià (Nº inv.: TA-105 y TA-106), considerando que, al menos una de ellas, por sus características externas, es una Erosaria spurca (Navarro Mederos, 1982: 36; Barciela, 2015: 590-591).

Objetos que, en uno u otro caso, fueron recuperados a finales de los años 70 del pasado siglo por Manuel Romero y Juan Ribelles, los fundadores del Museo, e incluidas actualmente en nuestra sección del Fondo Antiguo.

Paralelos

  • Navarro Mederos, J.F. 1982: Materiales para el estudio de la Edad del Bronce en el valle medio del Vinalopó (Alicante). Lucentvm, I. Universidad de Alicante. Alicante: 19-68.
  • Barciela González, V. 2015: El lenguaje de los adornos: Tecnología, uso y función. Adornos personales de la Edad del Bronce en Alicante y Albacete. Tesis Doctoral. Universidad de Alicante. Alicante, 1574 pp.
  • Luján Navas, A. y Jover Maestre, F.J. 2008: El aprovechamiento de recursos malacológicos marinos durante la Edad del Bronce en el Levante de la península ibérica. Archivo de Prehistoria Levantina, XXVII. Valencia: 81-114.

Referencias bibliográficas

  • López Mira, J.A. y Ortega Pérez, J.R. 1991: Historia de Novelda, 2: La Prehistoria. Ayuntamiento de Novelda. Novelda, 44 pp.
  • Galiana, M.F. y Roselló, N. 1988: Catalogación y estudio de los materiales ibéricos y romanos expuestos en el Museo Arqueológico Municipal de Novelda. Ayudas a la Investigación 1984-1985, Vol. 2. Instituto de Cultura “Juan Gil-Albert”. Alicante: 61-80.
  • Gutiérrez Lloret, S. 1986: Cerámicas comunes altomedievales: contribución al estudio del tránsito de la antigüedad al mundo paleoislámico en las comarcas meridionales del País Valenciano. Lvcentum, V. Universidad de Alicante. Alicante: 147-168.
  • Gutiérrez Lloret, S. 1996: La Cora de Tudmir de la antigüedad tardía al mundo Islámico. Poblamiento y cultura material. Instituto de Cultura “Juan Gil-Albert”-Diputación de Alicante. Madrid, 480 pp.

Referencias web


JARRITA PINTADA con Cruz de Calatrava
Calle Jorge Juan nº5 (Novelda, Alicante)

OLYMPUS DIGITAL CAMERALa pieza que presentamos en esta ocasión, es una jarrita cerámica muy especial realizada a torno, utilizada como vajilla de mesa, hace más de 500 años, para contener, trasladar y servir líquidos, como el agua o el vino.

Se trata de un recipiente de base cóncava, con pie anular; cuerpo globular, con cuello indicado de tendencia cónica; borde algo entrante, con labio redondeado; y asas verticales, de sección aplanada. Pasta compacta de cocción oxidante, de tono amarillento, con desgrasante calizo de tamaño medio. Superficie exterior engobada en amarillo, e interior alisada.

Pintada al manganeso, muestra diversos motivos organizados en torno a franjas horizontales. En el cuello gruesas bandas de color, separadas por líneas más finas que enmarcan una hilera de semicírculos concatenados. Sobre el borde dos líneas paralelas, con una banda de líneas quebradas entre ellas. Destacando, sobre la parte superior del cuerpo, una Cruz de Calatrava.

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Novelda a finales del siglo XVI. En rojo, la Casa de la Abadía, lugar donde se halló la presente jarrita.

Producción murciana del siglo XVI, relacionada con la Novelda de la época, una aljama ocupada mayoritariamente por población morisca (cristianos nuevos) y en menor medida por cristianos viejos. Tal y como se desprende del Censo de Casas elaborado a petición del Obispado de Orihuela en 1597, la localidad contaba con unos 2.250 habitantes, con un total de 1.800 moriscos, un 80% de la población.

En ella, el principal motor económico residía en el sector agrícola, con cultivos tan importantes como la vid para la uva-pasa, cuya producción y comercialización surtían a los mercados de toda la comarca, al igual que a los de otros tantos Reinos, como el de Murcia o los de Castilla, trazándose así toda una red de intercambios comerciales entre el valle medio del Vinalopó y numerosas regiones geográficas de toda la península, como sucedía en este caso con la vajilla cerámica.

La presente pieza fue hallada a finales de los años 70 del pasado siglo por Juan Ribelles, uno de los fundadores del Museo Arqueológico de Novelda, en el antiguo solar de la calle Jorge Juan nº 5, demolido junto al edificio anexo nº 7, para la construcción de un nuevo inmueble en 1978. Se trata de la actual vivienda del cura párroco de la Iglesia de San Pedro, situada sobre el mismo lugar que ocupó la Casa de la Abadía a finales del siglo XVI y principios del siglo XVII.

Cruces

Distintas Cruces de la Orden de Calatrava.

Hecho bastante simbólico en cuanto a la presencia de la presente jarrita, con la Cruz de Calatrava (pintada originalmente de color rojo), en la antigua Casa de la Abadía de nuestra localidad, al tratarse del emblema distintivo de la antigua Orden militar y religiosa fundada durante el siglo XII, junto a la de Alcántara, e identificada también con el mismo tipo de cruz (aunque en este caso de color verde), cuyo uso y principal razón de ser, tras la conquista de Granada en 1492, quedó relegado a un pequeño colectivo social como título de carácter honorífico y nobiliario, perdurando así hasta mediados del siglo XIX.

Por ello, la jarrita que tratamos pudo formar parte del ajuar doméstico de alguna de las personas o familias nobles cristianas que vivieron por aquella época en Novelda, bien en la Casa de la Abadía, bajo la que apareció, o bien en la contigua Casa de Palacio o de la Señoría, vinculadas de algún modo con la Orden de Calatrava.

Personas y familias que formaron una parte importante de nuestra Historia.

  • Dimensiones: Diámetro borde: 7 cm.; Diámetro base: 7,5 cm.; Altura: 28,1 cm.
  • Depósito: Museo Arqueológico de Novelda. Vitrina nº 12.
  • Signatura: JJ-5

Paralelos

  • (Matilla. Tipo XXX) Matilla Seiquer, G. 1992: Alfarería popular en la antigua Arrixaca de Murcia. Los hallazgos de la Plaza de San Agustín (s. XV-XVII). Museo de Murcia. Murcia.

Referencias bibliográficas

  • VV.AA. 2005: Novelda. Arqueología y Museo. Museos Municipales en el MARQ. Alicante: 92.

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SELLO DE PANADERO –Signa pistoris
El Campet (Novelda, Alicante)

campet-138-sombraComo pieza destacada del Museo Arqueológico de Novelda, presentamos en esta ocasión un sello utilizado por los antiguos panaderos romanos para marcar la masa, aún fresca, de los panes y pasteles artesanales.

Desde el punto de vista material, se trata de un elemento de impresión realizado a mano sobre barro cocido y con forma de disco, decorado por una de sus caras con motivos vegetales, alternando hojas y palmeras, en torno a dos círculos concéntricos.

Son numerosos los sellos de panadero similares hallados a lo largo de toda nuestra geografía, en enclaves arqueológicos como los de Alicante (Elche, Denia), Valencia (Sagunto), Murcia (Bullas, Cehegín, Jumilla, Lorquí, Verdolay-La Alberca, Yecla), Albacete (Montealegre del Castillo), o los de Córdoba y Mérida, entre otros.

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Pan sellado con el nombre del propietario. Pompeya (Nápoles, Italia)

Cuños de terracota que, además de presentar motivos de tipo vegetal, solían decorarse con figuras de animales o divinidades, contrastando así con los cuños documentados en las excavaciones de ciudades romanas tan conocidas como las de Pompeya o Herculano, dónde abundan las estampillas de metal realizadas en bronce, en forma de placa rectangular, cilíndrica o anular, con el nombre del propietario o el de la panadería (pistrinae) de procedencia sobre alguno de sus costados.

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Fresco romano sobre la actividad diaria en una panadería. Pompeya (Nápoles, Italia)

Como señalamos, entre las funciones de estos sellos, su uso como marca comercial o gremial es el más genérico, indicando así la propiedad (panadero) o procedencia (horno o panadería) del producto, existiendo también otras tantas estampillas relacionadas con el culto imperial, con motivo de la conmemoración de algún festejo o acontecimiento importante en la vida del Emperador. Las estampillas de tipo religioso o votivo, otorgaban al pan o pastel un valor sagrado o ritual.

La pieza que tratamos en cuestión fue hallada superficialmente en la partida rural de El Campet de Novelda, en una extensa zona situada sobre ambos márgenes del río Vinalopó, entre los términos municipales de Novelda, Monforte del Cid y Aspe, hallando por toda su extensión numerosos restos arqueológicos de amplia cronología, que demuestran la ocupación humana de todo el valle desde el siglo V a.C. al siglo IV d.C., documentando así el tránsito entre la cultura ibérica y la romanización hasta el Bajo Imperio.

  • Dimensiones: Diámetro: 6,8 cm.; Altura: 1,1 cm.
  • Depósito: Museo Arqueológico de Novelda. Vitrina nº 7.
  • Signatura: Campet – 138

Paralelos

  • Gijón Gabriel, M.E. y Bustamante Álvarez, M. 2010: Los sellos romanos de panadero: Una aproximación a su estudio a partir de los depositados en el Museo Nacional de Arte Romano (Mérida). Huelva en su Historia, 13. Huelva: 15-30.
  • Lillo Carpio, P.A. 1981: Memorias de Historia Antigua, 5. Murcia: 187-194.
  • Ramos Folqués, A. 1955: Memoria de las excavaciones practicadas en La Alcudia de Elche. Campaña 1940, 1942, 1947 y 1948. Noticiario Arqueológico Hispánico. Cuadernos 1-3, 1953. Madrid: 107-133.

Referencias bibliográficas

  • Galiana, M.F. y Roselló, N. 1988: Catalogación y estudio de los materiales ibéricos y romanos expuestos en el Museo Arqueológico Municipal de Novelda. Ayudas a la Investigación 1984-1985, Vol. 2. Instituto de Cultura “Juan Gil-Albert”. Alicante: 61-80.
  • VV.AA. 2005: Novelda. Arqueología y Museo. Ciclo Museos Municipales en el MARQ. Alicante: 80.

Webs de consulta (2017)


PEBETERO IBÉRICO EN FORMA DE CABEZA FEMENINA
El Campet (Novelda, Alicante)

DSC02026 BResolRecipiente cerámico realizado a molde, con pasta de color ocre, en forma de cabeza femenina. De aspecto cilíndrico, troncocónico, cerrado, con la parte media-superior hueca, utilizada como receptáculo para la contención de brasas, a modo de hornillo. Cara superior circular y cóncava, con 5 orificios de tamaño reducido, y una entrada lateral de mayor tamaño, situada sobre la parte opuesta del rostro, que permite avivar la combustión.

Fue hallada por Juan Ribelles Amorós en la denominada Tumba 2 de la necrópolis ibérica de El Campet (Novelda), como parte de un ajuar funerario formado por distintas piezas cerámicas y objetos de metal, elaborados en bronce y hierro.

La partida rural de El Campet comprende una amplia zona situada sobre ambos márgenes del río Vinalopó, entre los términos municipales de Novelda, Monforte del Cid y Aspe, hallando por toda su extensión numerosos restos arqueológicos de amplia cronología, que demuestran la ocupación humana de todo el valle desde el siglo V a.C. al siglo IV d.C., documentando así el tránsito entre la cultura ibérica y la romanización hasta el Bajo Imperio.

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Detalle de los orificios superiores y posterior del Pebetero o quemaperfumes.

Los pebeteros o quemaperfumes fueron objetos de marcado simbolismo cultural, relacionados con el ámbito de la liturgia. Su origen se sitúa en el Medio Oriente, hallando en Chipre los paralelos más antiguos entre el 1.500-1.200 a.C. Uso que perduró durante siglos, siendo adoptado por numerosas culturas y religiones, como la fenicio-púnica o la helenística, generalizándose a partir de ellas por todo el Mediterráneo central y occidental, gracias a las vías comerciales marítimas y el intercambio de productos.

Conceptualmente, el aspecto femenino de los pebeteros se asocia con los cultos a la Diosa Tanit fenicio-púnica, o a la Démeter-Core helenística, representando así a la Diosa Madre de la fecundidad y la fertilidad por medio de distintos atributos.

Desde finales del siglo IV a mediados del siglo II a.C., la presencia de estos objetos en los yacimientos arqueológicos ibéricos de nuestro entorno geográfico, situado en el antiguo territorio contestano, es relativamente frecuente, en relación a los espacios de culto, tanto públicos como privados o domésticos, así como a los lugares vinculados al ritual funerario. De hecho, la localización en las necrópolis de estos recipientes, parece indicar su posterior deposición en la tumba, tras la incineración del difunto y sus objetos personales, ya que no suelen presentar huella alguna de cremación, por lo que su función debió ser distinta a la del conjunto de ofrendas al fallecido.

La presente pieza, conservada en el Museo Arqueológico de Novelda, data entre finales del s. III y los inicios del s. II, hallando paralelos similares en el Castillo de Guardamar, el Tossal del Polop (Benidorm), en el Puntal dels Llops (Olocau, Valencia), o en el Castellet de Bernabé y el Tossal de Sant Miquel (Líria, Valencia), entre otros., aunque bien es cierto que existen algunas terracotas de procedencia siciliana datadas en el siglo IV a.C., como las localizadas en la Albufereta de Alicante.

  • Dimensiones: Diámetro máx. borde: 9,2 cm.; Diámetro máx. base: 8,1 cm.; Altura: 15,5 cm.
  • Depósito: Museo Arqueológico de Novelda.
  • Signatura: Campet – 322

Paralelos

  • (Muñoz. Tipo A) Muñoz Amilibia, A.M. 1963: Pebeteros ibéricos en forma de cabeza femenina. Coroplastia ibérica, I. Instituto de Arqueología de la Universidad de Barcelona, 5: 33-34.

Referencias bibliográficas

  • Francia Galiana, M. y Roselló, N. 1988: Catalogación y estudio de los materiales ibéricos y romanos expuestos en el Museo Arqueológico Municipal de Novelda. Ayudas a la Investigación 1984-1985, Vol. 2. Instituto de Cultura “Juan Gil-Albert”. Alicante: 61-80.

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CONTENEDOR CERÁMICO CON MAMELONES
La Horna (Aspe, Alicante)

H60 - Web  Recipiente de almacenaje con cuerpo de tendencia hemisférica, borde recto, ligeramente exvasado, de labio aplanado y base plana. Realizado a mano. Superficie de color castaño rojizo y gris, espatulada. Pasta gris, con desgrasante mineral de pequeño tamaño. Decoración exterior plástica, con dos hileras horizontales y paralelas de siete mamelones apuntados.

Fue hallada por Manuel Romero Iñesta, durante la década de los años 70 del pasado siglo XX, en el yacimiento de La Horna o El Murón de la Horna, un pequeño cerro de 381 metros de altitud sobre el nivel del mar, situado sobre las estribaciones septentrionales de la Sierra de la Horna, en el término municipal de Aspe (Alicante), por cuya cima y laderas se extiende uno de los poblados más importantes de la Edad del Bronce en el valle medio del Vinalopó.

El yacimiento, conocido desde principios del siglo XX, fue objeto de diversas prospecciones, excavándose incluso la plataforma superior hacia 1930. En 1975, el Grupo de Rescate 688 del Colegio Padre Dehón de Novelda realizó nuevas exploraciones, informando de los descubrimientos a la Universidad de Alicante. La acción clandestina que se produjo entre los años 1977 y 1978 incidió notablemente sobre los restos y estructuras conservadas, motivando la intervención de la Universidad. La primera campaña de excavaciones arqueológicas se inició en septiembre de 1980, bajo la dirección de Mauro S. Hernández Pérez.

La vasija, conservada en el Museo Arqueológico de Novelda, constituye uno de los ejemplos materiales más significativos, desde el punto de vista cultural y cronológico, de los hallados en el yacimiento, al presentar evidentes paralelos con las cerámicas del Cabezo Redondo de Villena (Alicante).

Por ello, aunque el poblado de La Horna se inserta plenamente en el Bronce Valenciano, presenta ligeras influencias con la cultura del Argar, transmitidas a través de la zona de Villena, situando su periodo álgido de ocupación durante la 2ª mitad del II milenio a.C. Su abandono se debió de producir a finales del Bronce Medio, ya que no existen materiales que indiquen su continuidad durante el Bronce Final, tal y como sucede con el cercano yacimiento de El Tabayá (Aspe), donde sí que aparecen cerámicas típicas de la cultura de Cogotas.

  • Dimensiones: Diámetro del borde: 40,3 cm.; Diámetro de la base: 14 cm.; Altura: 29,8 cm.
  • Depósito: Museo Arqueológico de Novelda.
  • Signatura: H/60

Paralelos

  • de Pedro, grupo III. de Pedro Michó, M.J. 1998: La Lloma de Betxí (Paterna, Valencia). Un poblado de la Edad del Bronce. Serie Trabajos Varios, 94. Servicio de Investigación Prehistórica – Diputación Provincial de Valencia. Valencia.
  • Molina-Burguera, 2.2. Molina-Burguera, G. 2003: Fronteras culturales en la Prehistoria reciente del Sudeste peninsular. La Cueva de los Tiestos (Jumilla, Murcia). Universidad de Alicante – Museo municipal “Jerónimo Molina”, Alicante – Jumilla (Murcia).

Referencias bibliográficas

  • -Hernández, M.S. 1986: La Horna. En Arqueología en Alicante 1976-1986. Instituto de Estudios “Juan Gil-Albert” y Diputación Provincial de Alicante. Alicante: 99-101.
  • -Jover Maestre, F.J.; López Mira, J.A. y Segura Herrero, G.M. 1990: Estudio de los materiales de la Edad del Bronce en el Valle medio del Vinalopó. Museo Histórico Artístico Municipal de Novelda (Alicante). Inédito: 140 y 211, fig. 207.2.
  • -Navarro Mederos, J.F. 1982: Materiales para el estudio de la Edad del Bronce en el valle medio del Vinalopó (Alicante). Lucentum I. Universidad de Alicante. Alicante: 32, fig. 6b.
  • -VV.AA., 2000-2001: …Y acumularon tesoros. Mil años de historia en nuestras tierras. Caja de Ahorros del Mediterráneo: 275.

PLATO POLICROMADO DE PROCEDENCIA ITALIANA                                    FEBRERO 2015

CM.90 S.28-1370 Plato italiano foto_3a     Se trata de un plato cerámico de perfil completo, restaurado, de base cóncava, cuerpo troncocónico invertido, de inflexión alta, borde exvasado y labio convexo. Realizada a torno, de pasta compacta, muy depurada, de color blanco, algo rosada. Con cubierta esmaltada y decoración policromada al interior en azul, amarillo, naranja y verde. Medallón central enmarcado por bandas paralelas, con el monograma YHS en su interior (“Jesucristo”). Sobre el borde aparecen diversas bandas concéntricas que delimitan motivos de puntos y guirnaldas muy estilizadas, esgrafiadas.

     La pieza fue hallada en el Castillo de La Mola, en las excavaciones arqueológicas realizadas en el interior del recinto. Junto a estructuras de hábitat se documentó un importante ajuar doméstico con cerámicas de lujo, como las piezas de loza dorada procedentes de los alfares valencianos de Paterna y Manises, así como platos y jarritas de procedencia italiana (región de la Toscana). Productos de importación llegados a las ciudades costeras alicantinas a través del floreciente comercio genovés, adquiridas principalmente por la nobleza señorial y los comerciantes adinerados.

     La presencia de estas lozas consideradas como piezas de lujo en el Castillo de La Mola, tenemos que relacionarla con las estancias en la fortaleza de su señor feudal, don Pedro Maza de Lizana, conllevando la preparación y el consumo de buenos manjares que serían servidos en platos ricamente decorados y fabricados en la ciudad italiana de Montelupo (Florencia) en el siglo XVI, como elemento de distinción entre la sociedad renacentista.

     Como paralelos, actualmente contamos con numerosos fragmentos o piezas de producción italiana en nuestra área de estudio, documentando esta serie de materiales en las excavaciones arqueológicas del casco urbano de Novelda, así como en la ciudad de Alicante, en el Castillo de la Atalaya de Villena, o en los fondos de los Museos Arqueológicos de Denia, Javea y Elda por citar algunos ejemplos, siendo evidente su amplia distribución geográfica por todo el Mediterráneo peninsular.

Dimensiones: Diámetro borde: 16 cm.; Diámetro base: 5,4 cm.; Altura: 4,2 cm.
Taller: Montelupo (Florencia).
Depósito: Museo Arqueológico de Novelda.
Signatura: CM.90 S.28-1370

Bibliografía
-Navarro Poveda, C. 1992: Excavaciones y restauración del Castillo de La Mola. Novelda 1983-1990. Novelda, 46 pp.
-Navarro Poveda, C. 1992: Cerámicas italianas encontradas en el Castillo de La Mola – Novelda. Betània, 40. Novelda: 96-100.
-Telese i Compte, A. y Cerdá i Mellado, J.A. 1994: Cerámica de procedencia italiana aparecida en Cataluña. Laietania. Estudis d´Historia i d´Arqueologia del Maresme, 9. Museu Comarcal del Maresme. Mataró: 291-354.
-VV.AA. 2004: Xàbia. Arqueología y Museo. Museos Municipales en el MARQ. Alicante: 104.
-VV.AA. 2008: Elda. Arqueología y Museo. Museos Municipales en el MARQ. Alicante: 178.


CAMPANA DE LA ANTIGUA ERMITA DE SANTA MARÍA MAGDALENA    SEPTIEMBRE 2014

Descripción

Época: Siglo XVII
Técnica: Bronce fundido
Campana-14 005aMedidas: Diámetro 39 cms., altura 30 cms.
Peso aproximado: 34 kgs.
Fundidor: Joan Plassa
Año de fundición: 1678
Epigrafía: CHVAN PLASSA ME FECIT ANO 1678
Decoración: Cartela con motivo floral en relieve, a la altura del tercio y bandas en relieve por el pie y el hombro. Al interior conserva el badajo.
Yugo de madera: Longitud 40 cms.
Depósito: Museo Arqueológico de Novelda.

Reseña histórica

     El castillo de la Mola, de origen islámico (siglo XII), queda despoblado a mediados del siglo XIII tras la conquista cristiana, siendo reocupado nuevamente en el siglo XIV al incorporarse las tierras del valle medio del Vinalopó al antiguo reino de Valencia, bajo en reinado de Jaime II. Junto al alcaide y una pequeña guarnición se asentaran colonos feudales, ocupando el espacio del antiguo albacar islámico. Población cristiana que traería consigo la devoción a Santa María Magdalena, construyendo para su culto una pequeña ermita, compuesta de una sola nave abovedada, con un altar en su cabecera. Al exterior presentaba su fachada lisa, rematada por una espadaña, tal y como documentan las visitas pastorales desde el siglo XV.

Antigua ermita

Novelda. Antigua ermita de Santa María Magdalena (1ª mit. s. XX)

     Con el paso del tiempo la ermita sufrió arreglos y reformas, incluso después del abandono del castillo durante las primeras décadas del siglo XVII, pues la población de Novelda, invocando la intersección de Santa María Magdalena, hacía rogativas, ante sequías, plagas o pedriscos, elementos frecuentes en épocas pasadas que dejaban los campos y las cosechas completamente arruinadas. Sin duda, sería en una de estas reformas cuando el consejo municipal acordó la fundición de una nueva campana a finales del siglo XVII, conservada en la ermita hasta su demolición a mediados del siglo XX, tras construirse el Santuario de Santa María Magdalena, cuya bendición se realizó el 6 de octubre de 1946.

     La campana que nos ocupa, como elemento sonoro de gran simbolismo, posee las características particulares de su fundidor a través de una decoración epigráfica exclusiva. Fundida en bronce, consta de 30 cms de altura, sin asa, unida a un yugo de madera de 40 cms de longitud. Presenta diversas bandas decoradas en relieve por el pie y el hombro, con una cartela que nos informa del nombre del fundidor “CHVAN PLASSA ME FECIT” y el año en el que se hizo “1678”, correspondiendo esta fecha con la de su colocación en la ermita, desconociendo el nombre con el que fue bendecida, pues era y es costumbre darle nombre a las campanas antes de su colocación en los campanarios de las iglesias, las ermitas o santuarios.

     Teniendo en cuenta la fecha de su fundición, cuenta ya con una antigüedad de más de 300 años, siendo la campana más antigua del municipio, encontrando un paralelo cronológico en la vecina población de Monforte del Cid, cuya campana mayor, situada en el campanario de la iglesia, denominada “Inmaculada” y con un peso de 319 kilos, data de 1678, aunque en ella no aparece el nombre del fundidor.

     Las primeras campanas conocidas se documentan en China desde el IV milenio a.C., apareciendo en fechas más tardías, campanas de oro, plata o bronce en las excavaciones de ciudades de la antigua Mesopotamia, siendo también utilizadas, por su gran simbolismo y atribuciones mágicas en culturas tan diferentes como la egipcia, la griega o la romana.

     Con la expansión del cristianismo y la construcción de los primeros campanarios en el siglo VIII, las campanas fueron tomando mayor protagonismo. Durante el medievo, junto a la función litúrgica, la campana se convirtió en un objeto práctico para la comunidad, llegando a tener un lenguaje propio, al anunciar con sus toques las distintas ceremonias religiosas, la presencia de enemigos o fenómenos climatológicos adversos como las tormentas, las plagas o los incendios.

     En otros ámbitos de nuestra Historia, durante los conflictos bélicos, las campanas se convirtieron en botín de guerra, pagándose por ellas un rescate, ya que el bronce que contenía podía fundirse y reutilizarse con fines bien distintos como, por ejemplo, para la fabricación de armas de fuego.

     En resumen, la campana de la antigua ermita de Santa María Magdalena se conserva en bastante buen estado, siendo de destacar que aún preserva su “truja” original o yugo de madera que le sirve de contrapeso.

Concepción Navarro Poveda.
Museo Arqueológico de Novelda.

Bibliografía

Inventario de campanas: http://campaners.com (2013).
Martín Merino, A. (2002): “Campana sobre campana.” La Aventura de la Historia, 47. Madrid: 88-92.
Navarro Poveda, C. (2013): “Bendición de campanas de la iglesia de San Bartolomé Apóstol de Petrer en 1946.” Festa, 2013. Petrer: 56-61.

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